C/ Salvadios 34, Colmenar Viejo, Madrid
672 36 10 39

La humildad, ¿es una cualidad que se aprende o se nace con ella?

5 acciones para aprender a ser más humilde día a día.
humildad-soberbia

Photo by Jonathan Daniels on Unsplash

L

a palabra humildad procede del latín humilis y esta procede de humus, es decir, aquello de lo que la naturaleza se desprende y que a su vez la enriquece, la fertiliza y la hace crecer.

La humildad nos permite observar nuestras debilidades, con la mayor desnudez, siendo honestos para conseguir evolucionar y aportar lo mejor de nosotros en todo momento.

¿Y porque en ocasiones nos encontramos con personas que son todo lo contrario?, es decir, soberbios.

Todos a lo largo de nuestra vida necesitamos ser reconocidos. Esto es una falsa necesidad, es más bien una dependencia. En nuestra sociedad actual por educación hemos dado más importancia “al hacer” que “al ser”, por lo que creemos que debemos hacer para poder ser.

Siempre queremos hacer algo para ser queridos o amados. Soñamos en convertirnos en buenos padres para ser reconocidos como tal. Queremos hacer la mejor conferencia para recibir los mejores elogios.

Hacemos muchas veces nuestro trabajo bien, no por una finalidad global, sino para ser reconocidos y así sentirnos amados. Cuando luchamos por ser reconocidos desde el inicio es porque no lo somos. Si buscamos para comer, es porque en el momento presente, tienes hambre.

Si lo que buscas es reconocimiento, es decir el amor de los demás, es porque no te amas a ti mismo.

En esta dependencia del reconocimiento lucharemos para hacer entender pese a quien pese y cueste lo que cueste que siempre tenemos razón.

Que somos los mejores y que nadie lo sabe hacer mejor que nosotros. Acrecentando nuestro egocentrismo.

Somos incapaces de percibir nuestros errores o la posibilidad de otras opciones, incluso utilizando el victimismo, manipulando, incluso, a todos los de nuestro entorno.

Todo para nuestra propia conveniencia. A esto lo llamamos soberbia.

Para abandonar la dependencia al reconocimiento y por tanto dejar de ser soberbio, lo primero es el reconocimiento a uno mismo, sin críticas y sin juicios, descubriendo que nos lleva a comportarnos de una manera o de otra, si es el querer “ser “o querer “hacer”.

Aceptarse con los pros y los contras. Descubriendo nuestras habilidades y defectos. Tomando conciencia de nuestras limitaciones y debilidades.

Desechar el victimismo y responsabilizándonos de nuestras acciones.

Y es en ese momento cuando nos amamos sin condiciones, cuando obraremos con humildad y podremos entonces aceptar al otro.

Sin perder el tiempo en querer tener razón. Volviéndonos grandes, siendo sencillos y honestos.

Muchas son las acciones que nos permiten ser un poco más humildes y puedes practicar.
  • Muestra tu gratitud. Agradecer siempre que puedas las acciones de los otros. Es un maravilloso regalo gratuito y que hacen que la relación sea fértil y agradable.
  • Escucha sin crítica. Sin juicio y empatizando con el interlocutor. Descubrirás que el mundo se puede ver de múltiples maneras.
  • Pide disculpas. Aceptar tu error, y hacerlo saber a quién se ha sentido dañado por tus acciones.
  • Amar a los demás como te amarías a ti mismo. Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti.
  • Ofrece ternura siempre que tengas la ocasión.

Son muchas las ocasiones a lo largo del día donde puedes ofrecer estos pequeños grandes regalos.

Y recuerda, no creas nada de lo que te digo, compruébalo a través de experimentarlo y así tener la certeza que puedes conseguir ser mejor persona cada día.

Laly