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Como ser generoso mejora tu salud

La Generosidad
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er generoso es dar sin esperar nada a cambio.

Todos hemos conocido a personas que son todo lo contrario: avariciosas o codiciosas. Poco difiere de un término a otro. La avaricia es el que tiene el “afán desordenado de poseer riquezas y atesorarlas” y la codicia el “afán excesivo de riqueza”.

Ambas surgen de una insatisfacción y una carencia afectiva que difícilmente podrá ser rellenada con algo material. Normalmente han sido privados de amor, afecto, cariño y cuidados de sus padres.

Padres siempre ausentes, cuidadores excesivamente exigentes, familiares que esperan algo de ellos que jamás lograran ser. El amor incondicional es tan importante en una persona como lo son los alimentos o la educación para el desarrollo físico, psíquico y emocional de un individuo.

El no se aceptado y nunca reconocido, puede hacer que elaboren patrones de apego insano y ser más propensos a conductas autodestructivas debido a una falta de maduración cognitiva, emocional y social.

Se convierten en personas egoístas, incapaces de empatizar, muy egocéntricos y presentan una gran dependencia emocional.

Tienden a buscar el reconocimiento, la aceptación y afecto a toda costa. Y en esta búsqueda del amor incondicional rellenan este vacío con la adquisición de “cosas” ya sean materiales o triunfos obtenidos de forma insana que durante un momento efímero les hacen sentirse en calma. Pero nunca es suficiente.

“La riqueza material es como el agua salada; cuanto más se bebe, más sed da”. (Arthur Schopenhauer)

Entender este comportamiento sin critica, sin juicio y sintiendo compasión hacia ellos nos permitir conocer el dolor que les atenaza y saber por qué no pueden ser generosos.

Porque ser generoso es una virtud presente en todos los humanos, que se nos ha olvidado practicar.

El dar sin esperar nada de los demás, hoy en día no es habitual. Puede parecer un ejercicio complicado, pero es de lo más gratificante y los beneficios son infinitos.

Es genial el momento en el que favoreces a alguien, das, aportas, invitas, etc. Es un regalo que ofreces simplemente por hacer un mundo mejor, por la felicidad nuestra y de los demás y por el bienestar propio y ajeno. Todo ello al mismo tiempo.

Son pocas las ocasiones que damos sin condición. Siempre damos pensando en futuro. Cuando hablo de dar sin esperar nada a cambio, me refiero a perder el miedo de compartir, regalar una palabra, una sonrisa, un gesto, un detalle, una idea, un conocimiento, una forma de actuar, etc…

Dar sin esperar nada a cambio nos invita a confiar. Doy lo mejor de mí, lo que tengo para dar… y no espero lo que vendrá de regreso (aunque sé que vendrá algo).

Esto significa que no reclamo nada de lo que ofrezco, lo doy simplemente porque lo tengo y lo puedo ofrecer. Porque nada me falta. ¿Qué puede esperar aquel que está repleto de bendiciones? Y en cambio, ¿qué puede esperar aquel vacío de sí mismo?

Esto implica aceptar con alegría lo que viene de regreso. Eso que es inesperado, que no imaginamos. Y no juzgar como bueno o malo eso que retorna… pues lo que viene, es equivalente a lo que se entregó.

Prueba a dar sin recibir nada a cambio y verás cómo recibirás sin tener que pedirlo. Es una fórmula sencilla con múltiples beneficios. No pienses mucho, inténtalo.

Algunos de los beneficios asociados que podemos experimentar al poner en práctica el dar a otros:
  • Expresar nuestros sentimientos: El lenguaje verbal no siempre es un aliado predilecto para dar a conocer nuestros pensamientos y emociones. Elegir un regalo nos brinda la posibilidad de expresar lo que sentimos mediante una vía alterna a las palabras y esto, a la vez, nos produce satisfacción emocional.
  • Aumenta tu autoestima: Nos ayuda a sentirnos útil. No hace falta hacer grandes acciones, pequeños gestos cotidianos son suficientes.
  • Fortalecer vínculos: En este caso, enviar un regalo puede promover la cercanía emocional a pesar de la lejanía geográfica, sobre todo cuando el obsequio elegido posee un significado simbólico capaz de mitigar la ausencia física.
  • Nos hace emocionalmente fuertes: La acción de dar un obsequio a alguien sabiendo que quizás no recibamos nada a cambio es una forma de ejercitar nuestra madurez emocional, nuestra capacidad de desprendimiento y desarrollar el altruismo.
  • Tomas consciencia de otras realidades: Comienzas a relativizar y a darte cuenta que tus propios problemas sean insignificantes y no son tanto problema.
  • Nos hace sentir satisfechos: Una de las claves ocultas detrás del acto de regalar a otros y sentirnos bien por ello consiste en que ver la expresión de alegría en el rostro de alguien más y saber que somos la causa de ello nos hace sentir valiosos e importantes.
Y recuerda, no creas nada de lo que te digo, compruébalo a través de experimentarlo y así tener la certeza que puedes conseguir ser mejor persona cada día.